10 consejos para que tu hijo empiece el cole sin que sea un cambio tan brusco para él

Queremos que el aterrizaje de nuestros alumnos en Coruña British School sea lo más cómodo posible.

Empezar el cole puede ser un choque la primera vez. Para evitarlo os proponemos una lista de diez consejos que, quizás puedan hacer que el peque de la casa no viva como un cambio tan brusco su llegada a la vida escolar. Pero también hará que el día a día en familia sirva para que aprendamos juntos mientras jugamos y nos divertimos.

¿Te apuntas?

1) ¿Contamos? Contar puede y debe ser divertido para los más peques. Podemos practicar cantando canciones con números o jugando a contar todo lo que nos encontremos en nuestro día a día.

– ¿Cuántas uvas hay en el plato?

– ¿Cuántos pisos hemos subido en el ascensor?

– ¿Echamos una carrera a la de tres? Una, dos y… tres.

¡Os dais cuenta de cuántas veces al día podemos practicar los números casi sin darnos cuenta!

2) Habilidades sociales

La escuela es una comunidad y por lo tanto la vivimos en sociedad. Por eso es muy importante adquirir habilidades sociales para integrarnos lo mejor posible y hacer amigos. Por ejemplo, saber esperar tu turno, seguir las reglas en un juego o aprender a perder y a ganar deportivamente nos hará la vida escolar más fácil como integrantes de un grupo.

¿Cómo practicamos antes de llegar al cole? Te proponemos que el parque sea tu banco de pruebas. Hay que esperar turno para subirse al columpio y si jugamos al balón con otros niños seguro que también hay normas…

Cada tarde de juegos puede ser un tiempo de diversión a la vez que constituya una experiencia de aprendizaje de habilidades sociales al interactuar unos peques con otros, como harán en el cole.

3) Consejos de expertos

La PACEY (Professional Association for Childcare and Early Years) ha elaborado algunos consejos para ayudar a los niños en el cole. ¡Échales un ojo!

4) ¡Charlemos!

Hablar es bueno. Los alumnos suelen ir mejor en el cole si son comunicadores y expresan sus necesidades, lo que sienten… Si tienen costumbre de hablar y no se guardan las cosas, incluso tendrán menos reparos a la hora de lanzar un SOS si les hace falta. Debe ser lo suficientemente locuaz como para decir, por ejemplo: “Profe, a mí no me sale. ¿Me ayudas?”. En casa podemos practicar hablando sobre cualquier cosa en cualquier momento, anima a tu hijo a saludar educadamente, a preguntar cosas en la tienda, en el quiosco, en la cafetería…

5) Quiero hacer pis y tengo mocos

Enseñar a tu hijo a ir al baño es quizás uno de los trabajos más complicados y al mismo tiempo uno de los más importantes. Sé paciente. Le llevará tiempo y se orinará muchas veces en la ropa antes de lograr que puedas decir que le habéis quitado el pañal con éxito. Poco a poco aprenderá a pedir para ir al servicio con suficiente antelación, ha de saber limpiarse y lavarse las manos.

Otra de las habilidades de la vida cotidiana que facilitará a tu hijo la adaptación a la escuela es que sepa sonarse con un pañuelo él solo o con una pequeña ayuda.

Avisar al profe cuando no se encuentra bien, es otra de las cuestiones importantes que debe ir aprendiendo poco a poco. Aunque para eso ha de saber darse cuenta cuándo podría estar enfermo (le duele la tripa, tiene fiebre, se ha hecho daño al golpearse con algo, ha pisado mal y se ha torcido un pie, etc.)

6) Destreza y fuerza en sus deditos

Escribir requiere de más esfuerzo del que creemos. Los adultos lo hacemos con tal asiduidad y naturalidad que no somos conscientes. Pero las primeras letras cuestan un mundo. Parte del éxito de tu hijo en sus primeros pasos en la escritura estará en lograr que la fuerza y la destreza de sus dedos sean suficientes.

Una manera de que vaya consiguiendo unos dedos ágiles es que practique con utensilios de cocina (por ejemplo, que intente comer solo usando los cubiertos), empezando a recortar con tijeras (recuerda que por su seguridad debería ser de punta redondeada), ayudando a plantar unos bulbos en una maceta cavando con una cuchara el hueco donde reposará…

Todas estas actividades le servirán para ir ganando coordinación y fuerza en las manos. Así, cuando llegue al cole, mover el lápiz justo por donde quiere no le costará tanto.

En casa podéis practicar en una libreta con lápices de colores, con pinceles… Pero no os pongáis límites, aprender a escribir puede ser un juego en familia si lo intentáis por ejemplo con un palo en la arena de la playa. Pero, ¡atención! debéis apurar mucho, pero mucho, mucho, para que esa ola que viene acercándose no borre vuestro nombre 🙂

7) ¿Cómo te llamas?

Y hablando de nombres, ¿sabe tu peque reconocer su nombre cuando lo ve escrito? Conseguir que lo escriba llevará un tiempo, pero el primer paso es que reconozca los trazos que designan cómo se llama. Distinguir su nombre en la etiqueta de un abrigo o en un casillero puede serle muy útil en la escuela.

Jugad a en casa al juego de los nombres. De este modo aprender las letras que conforman el suyo será un divertimento más para tu hijo. ¿Qué cómo se juega? Muy fácil, forma su nombre con letras de imanes en el frontal de la nevera, escríbelo en el tablero de tareas pendientes de la familia, muéstraselo en el letrero que marca la entrada a su cuarto o en ese cuadro que la abuela ha confeccionado a punto de cruz y que lleva años viendo en la pared de su habitación sin saber que ahí estaba su nombre. Incluso puedes jugar con él a la búsqueda del tesoro (en este caso su nombre) por toda la casa.

8) ¿Jugamos al cole?

Si jugamos a médicos, a bomberos, a tenderos… ¿por qué no jugar a que estamos en clase? Alguien tendrá que asumir el rol de profe y el resto serán alumnos. Los padres, los abuelos, el resto de hermanos… juguemos todos juntos a que estamos en el cole. Podemos sentarnos en una alfombra o alrededor de una mesa.

En el cole lo hacemos así dependiendo de la actividad, algunas se hacen sobre un tapiz y otras en una mesa sentados en una silla. Deja que tu hijo sea tu profe un rato y verás cuánto le gusta mandarte tareas 😉

9) Me visto solo

Vestirse y desvestirse sin ayuda sirve a los alumnos a ser más autónomos y, creednos, será todo un beneficio para toda la familia a la hora de llegar a tiempo a los sitios sin tener que madrugar tanto.

Para poder ponerse el uniforme sin ayuda, o cada vez con menos colaboración de un adulto, nuestro hijo tiene que darse cuenta de detalles como, por ejemplo, que las etiquetas de las prendas van en la parte de atrás de la ropa y que cuando se las ponen han de quedar hacia adentro o es que se lo han colocado del revés.

Ponerse una chaqueta estirándola sobre el suelo y girándola sobre la cabeza es otro truquillo que podemos enseñarle para que no se hagan un lío intentando meter la mano en una manga que no ven por tenerla a su espalda. Pero ¡OJO! no olvides explicarle que solo se puede hacer en un suelo limpio y seco. De lo contrario prepárate para que le enseñe a sus primos cómo ha aprendido a ponerse solito la chaqueta estirándola sobre un charco en el jardín 😉

Para que les sea más fácil ponerse los zapatos lo mejor es que sean de velcro. Si son de cordones, se lo complicarás demasiado de golpe y los pasos (nunca mejor dicho) hay que darlos poco a poco.

Los botones también suelen darles problemas. Evítalos en la medida de lo posible en su ropa en esta primera etapa de aprendizaje. Tiempo habrá para que aprendan también a abrochar y desabrochar botoneras.

10) Simon dice…

Seguro que alguna vez habéis jugado en casa a “Simón dice…” Pues sabed que nos puede servir en casa para que los peques aprendan a seguir las instrucciones que les dan los profes. Por ejemplo, “Simón dice: sentaos”, “Simón dice sacaos los zapatos y volved a ponéroslos”, “Simón dice lavaos las manos y secadlas sin salpicar el suelo”.

Como veis, aprender tareas del día a día que nos harán la vida más sencilla puede ser divertido y no un rollo. Simplemente hay que transformarlo en un juego y entonces… casi por arte de magia… deja de ser un trabajo.

 

18 / 09 / 15